23 de abril. Asímismo se acordó designar como depositaria de la distinción a la Real, Fervorosa e Ilustre Hermandad de Penitencia del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, Nuestra Señora de la Esperanza, Nuestra Señora del Rosario y Beato Ceferino Mártir (Hermandad de los Gitanos de Utrera).
La entrega física de la insignia se hizo efectiva el pasado día 8 de abril de 2026, en un solemne acto público de homenaje que tuvo lugar en el Teatro Municipal Enrique de la Cuadra, momento en el cual la Hermandad asumió la posesión natural y la responsabilidad plena sobre su guarda, conservación y traslado al lugar de exhibición permanente.
Las características técnicas de la Medalla entregada en depósito a la Hermandad en el citado acto son las siguientes:
En el anverso figura relevada la matrona clásica que simbólicamente representó a Utrera durante el viaje a Sevilla del Rey Don Felipe II, en 1570, tal como aparece dibujada en el libro descriptivo de dicho real viaje escrito por el humanista, poeta e historiador sevillano Juan de Mal-Lara. Bordeando la Medalla, a izquierda y derecha de la matrona, la leyenda “UTRERA, PRAEGRANDE MUNICIPIUM”, título con el que distinguió a nuestra ciudad el padre de la gramática castellana, el también humanista, filólogo e historiador lebrijano Antonio de Nebrija, en sus “Décadas”.
En el reverso, dividido en dos mitades, figura ocupando la izquierda una rama de laurel en forma semicircular, cercana al borde. En la parte superior derecha, figura grabado el escudo de la ciudad, y debajo de éste, la leyenda “BENEMERENTIBUS SUIS”.
La medalla está realizada en Oro de Primera Ley de 18 quilates (Ley 750) y tiene una dimensión de 5 centímetros de diámetro.
La Hermandad de los Gitanos ha recibido esta distinción con el corazón ensanchado y la voz de quien sabe que no habla por sí sola, sino por cada una de las generaciones gitanas que nos precedieron. Que esta Medalla de Oro, concedida al Pueblo Gitano, sea depositada en nuestra hermandad es un honor que aceptamos con humildad y con la responsabilidad de custodiar un símbolo que pertenece a cada familia gitana de este bendito pueblo.
Utrera hace justicia a su propia historia. Hace seis siglos que los primeros gitanos llegaron a estas tierras, y desde entonces, la identidad de Utrera y la identidad gitana se han fundido en un mismo metal, imposible de separar. No se puede entender la Utrera de hoy sin el aporte de nuestra cultura ni a los gitanos de Utrera sin el intercambio que ha propiciado la convivencia durante siglos en nuestra tierra.
Nuestra aportación histórica no ha sido silenciosa, aunque a veces haya sido silenciada. Hemos sido parte del motor de esta ciudad en las viejas fraguas, en el campo, en la ganadería, en el matadero, en los talleres, en las fábricas, en el comercio y en las profesiones liberales. Nuestra aportación cultural es el aire que respira esta ciudad: desde el compás que nos hizo cuna del flamenco hasta la forma de entender la vida, la familia y la libertad. Y nuestra aportación social es el ejemplo de una convivencia que, partiendo de la diferencia, ha construido una unidad ejemplar.
Este reconocimiento es, sobre todo, un agradecimiento a todas las generaciones gitanas de Utrera. A las pasadas, a las presentes y a las futuras. A las que sufrieron tiempos de incomprensión y, a pesar de ello, mantuvieron intacta nuestra identidad, nuestras costumbres y nuestra fe. A las que nos enseñaron que el respeto a los mayores es la mayor de las herencias y que la familia es el baluarte más preciado. A las que nos inculcaron que para recibir hay que dar y que darse a los demás. A los gitanos y gitanas utreranos del ayer, del hoy y del mañana.
Utrera también es gitana. Y la Hermandad de los Gitanos cumple 70 años siendo un ejemplo de fe compartida desde el respeto a la diversidad, la convivencia y la solidaridad entre utreranos gitanos y no gitanos. Siete décadas que celebramos en este 2026 recibiendo, como entidad depositaria, el más noble, honorable e ilustre regalo que una Ciudad puede ofrecer a sus Hijos. Y los verdaderos custodios y guardianes de esta Medalla de Oro serán Nuestros Sagrados Titulares. Ellos siempre velarán y protegerán a la Ciudad de Utrera y a Su Pueblo Gitano.
Agradecemos sincera y profundamente al pueblo de Utrera y a su Corporación Municipal este gesto histórico que nos une más si cabe a todos los utreranos. Como depositarios de esta Medalla, nos comprometemos a que este brillo no sea solo el de un metal precioso de 18 quilates, sino el brillo del orgullo de un pueblo que camina de la mano hacia el futuro sin olvidar sus raíces.
Por los que fueron, por los que somos y por los que serán. Muchas gracias para siempre, Utrera nuestra.
Fuente: Hermandad de los Gitanos de Utrera