28/10/2025. El mes pasado tuve la oportunidad de visitar el recinto ferial de La Rinconada, inaugurado en 2022 y en permanente estado de mejoras: del mismo modo nuestro ayuntamiento, el de Utrera, en octubre de 2019 presentó públicamente un proyecto de reordenación y reurbanización del real de la feria y su entorno, similar en su concepto al promovido por el de La Rinconada.
No pretendo reflexionar sobre partidos o políticos, solo de administraciones municipales, conformadas por una ingente cantidad de personas con diferentes funciones administrativas y operativas. Unos, los políticos locales, encargados de liderar y proponer iniciativas encaminadas a hacer más habitables los municipios y facilitarles la vida a los vecinos, y por otro lado, los funcionarios, empleados imprescindibles en materializar dichas iniciativas y salvo excepciones, unos y otros cumplen con sus responsabilidades.
Al cotejar proyectos similares de dos administraciones municipales observamos cómo con objetivos parecidos los resultados son bastante dispares. En la Rinconada a principios de 2022 se inauguró el nuevo recinto ferial remodelado y muy bien equipado; por el contrario, la administración municipal utrerana siguiendo en términos generales los mismos planteamientos ni tan siquiera se acercaron a los objetivos propuestos; el espacio público que pretendían recuperar continúa con las mismas carencias de infraestructuras, la principal que era la instalación permanente de una caseta municipal multiusos, finalmente no se llevó a cabo, sin conseguirse el previsible abaratamiento de los costes anuales del montaje, sigue costándonos cerca de 100.000 euros anuales; el único hito “arquitectónico” es un esqueleto arquitectónico que debería haber sido “un espacio ajardinado en todo su perímetro con una pérgola de glicinias”.
Tampoco se logró convertir dicha zona en una continuación del parque de Consolación, a través de paseos acerados y bulevar llenos de arboleda convertido en un punto de conexión entre las barriadas, por lo que éstas continúan separadas y/o aisladas por la misma explanada de albero. En definitiva, el proyecto que supondría la recuperación de un espacio de cerca de 7 hectáreas para el uso y disfrute de todos los vecinos de la zona en cualquier momento del año, sigue igual que antes de dicha intervención y ociosa durante 11 meses del año.
La inversión total de este proyecto superó el 1.300.000 euros, a tenor de lo materializado, ha tenido una incidencia mínima y para nada ha cubierto las expectativas creadas, por lo que podemos hablar de frustración social y de una malograda gestión de los recursos públicos.
Secularmente se usaba un dicho, “seguir el camino de Utrera”, que era como continuar por la senda acertada; parece ser, que en este caso los recursos públicos o se devolvieron siguiendo el camino de Sevilla o pasaron de largo siguiendo otro camino no más allá de Cádiz.
Fuente: Fernando Alcaide Villalobos