28/12/2017. Este profesor, diplomado en Magisterio y licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla, ejerció la enseñanza durante más de treinta años en diversos centros sevillanos, como Villaverde del Río, Carmona, Morón de la Frontera y Utrera, siendo en el municipio utrerano donde ha transcurrido la mayor parte de su actividad docente, impartiendo clases en los colegios de Trajano, Álvarez Quintero y Las Veredillas, así como en los IES Ponce de León y Virgen de Consolación.
Además de colaborar como fotógrafo y periodista, en distintos medios de comunicación como ABC de Sevilla, del que fue corresponsal en Utrera durante muchos años; El Mundo, Huelva Buenas Noticias, Odiel, La Noticia, Huelva Información, así como en los diversos periódicos de la tierra, Brazo Mena en su labor docente “ha dejado huella” en sus alumnos de Francés, como constatan los niños en sus cartas de despedida y pancartas, el último día de clase.
Por otra parte, durante la comida de Navidad del “Virgen de Consolación”, Brazo Mena, junto a otros tres compañeros que también acaban de jubilarse en el centro(José Orozco, Manuel Ortega y Amelia Piñero), agradecieron la colaboración del equipo directivo y
del claustro de profesores, además de mostrarles agradecimiento por los detalles recibidos y por estar presentes en el acto de despedida. La sorpresa del acto la constituyó la actuación del cuarteto de saxofones “SQ4”.
En su intervención, Brazo Mena recordó a sus compañeros del IES, sus inicios difíciles en el instituto antiguo, allá por el año 1999, cuando el edificio cuadruplicó su capacidad con la implantación de la ESO y el Bachillerato (antes estaba dedicado exclusivamente a la FP), además de carecer de calefacción, ventiladores, aulas de idiomas y otros recursos, hasta la inauguración del nuevo centro en 2010, después de asistir a manifestaciones y protestas para la ampliación del edificio.
“Aquí, en el Virgen de Consolación, hemos sufrido inundaciones, goteras en las clases, robos, rotura de casi todos los cristales del edificio y hasta hubo un incendio provocado en la antigua sala de profesores, en la que no quedó un papel sin ahumar. Pero también he disfrutado mucho de la profesión, de los niños, de los compañeros, constituyendo una forma de vivir además de ser un privilegio. ¡Toda una vida preocupado de que los alumnos fueran ante todo buenas personas!”, aseveró