09 de septiembre. Entre las actividades que se están desarrollando en la caseta municipal de Utrera, con motivo de las fiestas patronales de Consolación, en la madrugada de este martes 8 de septiembre, a la 01:00 h. ha tenido lugar un reconocimiento institucional a la figura del flamenco Josefa Loreto Peña “Pepa de Utrera”, en el centenario de su nacimiento, en un acto al que asistieron representantes del equipo de gobierno municipal y miembros de la familia Loreto.
El homenaje contó con el visionado de un interesante vídeo sobre la trayectoria artística de Pepa de Utrera, con imágenes sobre su participación en los grandes hitos del flamenco junto a grandes figuras, y con la intervinieron de los concejales de Festejos, Francisco Arjona, y de Cultura, María José García Arroyo, quienes glosaron la figura de la artista festera con emotivas palabras, además de hacerle entrega a la familia de una estatua de la Virgen de Consolación.
La artista homenajeada estaba emparentada con grandes figuras del flamenco. Era nieta por vía materna del Pinini, hija del bailaor jerezano José Loreto Reyes El Feongo y de la cantaora María Peña Vargas, y hermana de El Charrúa y de Juana la Feonga. También era prima hermana de las cantaoras
Fernanda y Bernarda de Utrera. Además, la mujer de Manuel Torre era su tía María Loreto Reyes la Feonga, suegra de Perrate de Utrera. “¡Casi ná!”.
La cantaora utrerana debutó profesionalmente en el tablao flamenco Cortijo del Guajiro en Sevilla, en los años cincuenta. En Madrid, en los años sesenta, desarrolló su actividad en el Torres Bermejas, así como en los principales locales de la capital, como el Corral de la Morería, Los Canasteros, Las Brujas y Villa Rosa, y se consagró como una de las pioneras de la rumba flamenca.
“Pepa de Utrera recibió premios, homenajes y el respeto constante de la afición. Participó de los grandes hitos del flamenco de su tiempo y fue presencia imprescindible en la vida cultural de su ciudad, especialmente en el Potaje Gitano de Utrera, donde encarnó durante cuatro décadas la continuidad entre tradición y presente. Utrera supo reconocerla como patrimonio vivo, incorporando su nombre al espacio público y a la memoria colectiva”.
“Su arte se caracterizaba por el dominio absoluto del compás, la naturalidad expresiva y una elegancia rítmica que convertía la fiesta en arte mayor. No buscaba el análisis frío ni la solemnidad impostada: buscaba emocionar,
convocar y alegrar, ejercer una autoridad basada en la experiencia y el conocimiento, no en la imposición. Esa manera de estar en escena fue en sí misma una forma de ruptura con los modelos patriarcales del flamenco”.
“La figura de Pepa de Utrera se reivindica hoy como una de los grandes referentes del flamenco en su tierra y como una gitana pionera en la conquista de la libertad artística y vital. Celebrar sus cien años es celebrar a una mujer que hizo del cante un territorio de libertad, afirmación identitaria y transmisión cultural, en un tiempo en el que la presencia de las mujeres en el ámbito público era sistemáticamente invisibilizada y demonizada”.
Del mismo modo, el numeroso público que llenó la caseta municipal pudo disfrutar de un espectáculo musical dedicado a la homenajeada, que protagonizó el grupo “Arte y Compás” con la familia Loreto y la colaboración especial de José Carlos Montoya, que versionó “Yo soy rebelde”, una de las canciones que sigue siendo memoria, ritmo y referencia de Pepa de Utrera, la mujer gitana que decidió vivir de su arte y decidir un camino sin renunciar a su identidad.
Fuente: José Manuel Brazo Mena