01 de junio. El patrimonio histórico de Utrera sigue ofreciendo sorpresas siglos después. Una investigación del historiador utrerano Jesús María Mena García ha permitido identificar a los autores del desaparecido retablo del Monasterio de Nuestra Señora de las Veredas, también conocido como San Francisco el Viejo, uno de los espacios religiosos más importantes de la Utrera del siglo XVI.
El estudio ha sido publicado recientemente en la prestigiosa revista científica Archivo Hispalense y aporta documentación inédita que permite conocer con mayor precisión uno de los elementos artísticos más relevantes de un monasterio desaparecido que durante siglos fue un destacado centro de devoción para los utreranos.
Según la investigación, el retablo fue ejecutado entre los años 1524 y 1533 por dos destacados artistas del Renacimiento sevillano: Gómez de Orozco, maestro escultor, y Alonso de León, maestro policromador. Ambos desarrollaron una importante actividad artística en el Reino de Sevilla durante el siglo XVI y participaron en numerosos encargos de relevancia.
El hallazgo resulta especialmente significativo porque el antiguo Monasterio de Nuestra Señora de las Veredas continúa siendo uno de los grandes enigmas del patrimonio histórico local. Aunque hoy el edificio ha desaparecido, se sabe que fue uno de los principales focos de religiosidad de la villa y que acogía la venerada imagen de la Virgen de las Veredas, una de las devociones más importantes de la Utrera de la Edad Moderna.
La investigación también pone de manifiesto la estrecha vinculación de este enclave con la poderosa familia Ponce de León y Perea, cuyos miembros fueron grandes benefactores del monasterio. Entre ellos destacó doña Catalina de Perea, quien dejó establecido en su testamento el encargo de un gran retablo acorde con la importancia espiritual que había alcanzado el santuario.
Uno de los aspectos más interesantes del estudio es la relevancia artística de los autores identificados. Gómez de Orozco desarrolló parte de su carrera en algunas de las principales obras del Renacimiento sevillano y participó en trabajos relacionados con la Catedral de Sevilla, colaborando con destacados maestros de la época. La presencia de artistas de este nivel demuestra la importancia que tuvo el monasterio utrerano dentro del panorama religioso y artístico de su tiempo.
Para llegar a estas conclusiones, el historiador ha trabajado con documentación histórica conservada en archivos, entre la que destacan cartas de pago y otros documentos del siglo XVI que han permitido reconstruir la historia de una obra desaparecida hace siglos. Gracias a este trabajo de investigación se recupera una parte fundamental de la memoria artística de Utrera y se arroja nueva luz sobre uno de los capítulos menos conocidos de su pasado.
La publicación supone una importante aportación al conocimiento del patrimonio utrerano y demuestra que todavía quedan numerosos aspectos de la historia local por descubrir. Un fragmento del pasado que vuelve a salir a la luz gracias al trabajo de investigación y a la recuperación de documentos que permanecían prácticamente olvidados desde hace casi quinientos años.